Los cuentapropistas de Santiago de Cuba están desesperados por el cierre de actividades

"He tenido que vender mis muebles para sobrevivir después de más de dos meses sin poder trabajar"

Todos los kioscos del bazar de santería, en la calle Moncada de Santiago de Cuba, están cerrados por orden de las autoridades. (14ymedio)
Todos los kioscos del bazar de santería, en la calle Moncada de Santiago de Cuba, están cerrados por orden de las autoridades. (14ymedio)

"Siento que el Gobierno nos ha abandonado a nuestra suerte". Quien se lamenta es Manuel, un transportista privado de Santiago de Cuba que lleva más de dos meses sin poder trabajar. "Hace más de un mes que le escribí a la gobernadora de la ciudad, Beatriz Jonhson, y ni siquiera ha respondido", cuenta a 14ymedio.

El último rebrote de la pandemia de covid-19 en la ciudad obligó a las autoridades a restringir aún más las actividades económicas, con excepción de la venta de alimentos, lo cual ha puesto a los cuentapropistas contra las cuerdas.

"Mi esposa es ama de casa y tengo dos niños pequeños. ¿Cómo sostengo a mi familia ahora, cuando todo está más caro que nunca, si no me permiten trabajar?"

"Mi esposa es ama de casa y tengo dos niños pequeños. ¿Cómo sostengo a mi familia ahora, cuando todo está más caro que nunca, si no me permiten trabajar?". La pregunta de Manuel no tiene respuesta.

Yoan, propietario de una moto que arrienda para tirar pasaje, también escribió a la gobernadora. Para él, todo el año está siendo muy difícil. "Primeramente, el servicio se interrumpió por la falta de combustible, y, para completar, cayó la prohibición total de trabajar", recuerda. Su situación es tal que ha tenido que vender una antigua y costosa vajilla de cristal, muy querida para él: "Tenía que decidir entre las copas vacías o un plato lleno para alimentar a mi familia".

Las historias de supervivencia se multiplican en Santiago de Cuba. "Al principio me arriesgué a trabajar por necesidad, pero los inspectores me pusieron una multa de 3.000 pesos", cuenta Marcos, que se dedica a reparar televisores y tiene tres hijos además de una madre anciana. "Fue a partir de ese momento que comencé a vender lo que tenía". Lo que le dieron por dos armarios, unos cargadores de baterías, un par de lámparas y otros enseres menores le sirvió solo para pagar la multa y un mes y medio de gastos domésticos. Ahora, vende un juego de muebles y su celular, para continuar adelante. "Mi principal reclamo a las autoridades es que me permitan trabajar, aunque sea a tiempo parcial; que quiten el tranque que hay en la ciudad", reclama.

Alberto, que repara equipos eléctricos y electrónicos en un taller multiservicios, también se ha visto afectado por el paro laboral forzoso. "Estoy trabajando de manera clandestina en un edificio que han cerrado tres veces en lo que va de año por contagios de covid". Alberto ha tenido que deshacerse de ropa y de algunos de sus equipos para poder comer. "Estoy convencido de que al Estado no le interesa ayudarnos económicamente a los cuentapropistas", sentencia. "Creo que una apertura controlada sería lo mínimo para darnos un respiro".

A algunos trabajadores no les ha quedado más remedio que romper las reglas para poder subsistir, como Jorge Luis, que conduce un bicitaxi y se arriesga cada día a una multa de 2.000 pesos si lo paran. Su mujer es peluquera pero tiene miedo de ejercer en la casa: "Enfrente justo vive la presidenta del CDR".

A algunos trabajadores no les ha quedado más remedio que romper las reglas para poder subsistir, como Jorge Luis, que conduce un bicitaxi y se arriesga cada día a una multa de 2.000 pesos si lo paran

En la Gaceta Oficial del 16 de junio de 2020, se anunció un conjunto de subsidios y de compensaciones salariales por la pandemia, pero sólo a trabajadores del sector estatal. En el texto no había ni una sola mención a los privados, un sector en el que trabajan 602.415 personas en Cuba, según datos oficiales de 2020.

Las únicas medidas tomadas por el gobierno provincial para aliviar la situación económica de los cuentapropistas son la exención del pago de las patentes (por el mecanismo de suspensión temporal de la actividad) y la eliminación de la penalización por pagos retrasados a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (Onat) dentro del año 2021.

Sin embargo, la Seguridad Social hay que seguirla pagando aun fuera de fecha, sin importar si el cuentapropista está parado o no. El tiempo corre y el sector privado se ahoga cada día un poco más.

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