Un informe registra cinco acciones violentas contra tiendas en dólares y patrullas en Cuba en septiembre

Han surgido "nuevas expresiones" de protesta, como los cacerolazos o los rezos públicos organizados por los evangélicos

Protesta en forma de rezo en la calle, registrada por el Observatorio Cubano de Conflictos. (OCC)
Protesta en forma de rezo en la calle, registrada por el Observatorio Cubano de Conflictos. (OCC)

"La represión y el terror" instaurados por el Gobierno cubano "no logran neutralizar a esta nueva generación de ciudadanos disidentes". A esta conclusión llega el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) en su último informe, hecho público este viernes, que recoge 312 protestas en septiembre.

Desde septiembre de 2020, donde se produjeron 42 manifestaciones, hasta el mismo mes de este año, la organización con sede en Miami observa que "se ha mantenido constante el aumento de las protestas, mes a mes".

"Aun aquellos que insisten en considerar excepcional el estallido social nacional del 11 de julio ( 584 protestas con participación de unos 187.000 cubanos) tienen que tomar en cuenta que se han acumulado ya un total de 2.718 en el transcurso de un año. Y siguen creciendo", recalca la ONG, que advierte además: "Está demostrado que intentar sofocar las protestas recurriendo a la violencia las multiplica y pudiera abrir la puerta a otras que se manifiesten de forma menos constructiva".

Así, el mes pasado se registraron cinco acciones violentas contra tiendas en dólares y patrullas policiales, igual que el incendio de una casa durante apagones que afectaron a Matanzas, Cienfuegos y Ciego de Ávila. "No sabemos si son autoprovocaciones estatales", dice el documento. "Nadie se las ha atribuido".

Desde el 11 de julio, dice el OCC, "el genio salió de la lámpara y no han podido hacerlo retornar a ella"

Lo que constata el Observatorio, en cualquier caso, es que desde el 11J "el mundo entero –incluyendo a simpatizantes del añejo mito revolucionario cubano– despertó a la nueva realidad de un Estado oligárquico, totalitario y mafioso que ha roto el pacto social del comunismo, en que se atropellaban los derechos políticos y civiles a cambio de aportar ciertas seguridades sociales y económicas". Desde entonces, dice el OCC, "el genio salió de la lámpara y no han podido hacerlo retornar a ella".

No ha servido, constata la organización, "aprobar en 30 días varios decretos (que llevaban años sin siquiera ser discutidos) y proclamar a la carrera que se le dará prioridad a la atención social a los barrios marginales (que crecieron durante más de 62 años en pleno abandono)". Por el contrario, esto "ha reafirmado la conciencia de que la élite de poder solo hace concesiones bajo presión pública efectiva, como la del 11 de julio".

La ONG también consigna que desde las manifestaciones del 11J han surgido "nuevas expresiones" de protesta, como por ejemplo convocatorias por parte de Iglesias evangélicas para rezar en público "en favor de los cambios" o cacerolazos, que anteriormente no habían tenido arraigo en la Isla.

Los rezos en las calles, señala el OCC, "ponen a los cuerpos represivos ante una disyuntiva difícil, porque contener con violencia a un conjunto de vecinos que se arrodillan en la calle frente a sus hogares para pedir a Dios que viabilice los cambios sin violencia que el país necesita es una imagen terrible".

El informe también menciona el destierro del artista Hamlet Lavastida y la poeta Katherine Bisquet a Polonia, lo cual, "solo ha logrado poner en circulación internacional a dos artistas que pueden ahora dar testimonio directo de sus experiencias bajo el terror estatal". La organización prevé que "su impacto en medios de la Unión Europea no se hará esperar".

Los rezos en las calles, señala el OCC, "ponen a los cuerpos represivos ante una disyuntiva difícil"

Mientras tanto, desde la prisión, Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo Osorbo, señala el documento "desafían a sus carceleros declarándose en huelga de hambre".

Continúa, dice el informe "la tormenta perfecta autoinducida por la política nacional", lo cual incluye el "colapso del sistema de salud", la "inflación descontrolada" debido a la implementación de la llamada Tarea Ordenamiento, y la "inseguridad energética", que se traduce en constantes apagones, de lo que responsabilizan "a la política de no hacer inversiones capitales en este sector cuando se dispuso de recursos para ello bajo el deshielo con EE UU propiciado por Barack Obama y la restructuración del pago de la deuda externa".

Que los ciudadanos hayan tomado conciencia de estas realidades, continúa el texto, "ha desmontado el mito de la propaganda oficial de que todos los males que aquejan al ciudadano tienen una causa externa y son generados por el Gobierno de EE UU (sea Trump o Biden) y la 'mafia de Miami'".

En cuanto a la gestión de la pandemia, el OCC destaca el "intento gubernamental de culpar a los médicos por el mal servicio en los hospitales", que no le salió bien al régimen, pues "provocó múltiples respuestas públicas, rechazando esa calumnia y responsabilizando al Gobierno por su desastrosa gestión de la pandemia".

El próximo trimestre, aventura el Observatorio, se presenta "complicado". El 10 de octubre, informa el documento, aniversario del inicio de la primera guerra de Independencia, un grupo de religiosos ha convocado a una "jornada nacional de oración y reflexión", y el 20 de noviembre, "natalicio del padre Félix Varela", recuerdan, se han convocado a marchas pacíficas en varias ciudades.

"Pueden llegar a surgir variantes violentas de protesta personal, no incitadas ni convocadas por ningún sector de la sociedad civil"

"Lo único que es fácil de vaticinar es que las protestas no se detendrán y que la élite insistirá en aplastarlas inútilmente". De ahí, previene la organización, "pueden llegar a surgir variantes violentas de protesta personal, no incitadas ni convocadas por ningún sector de la sociedad civil".

Al respecto, el OCC incide en las cinco "protestas individuales, protagonizadas por desconocidos, en las que fue empleada alguna variante de violencia" registradas en septiembre. "Si bien es una vieja táctica del Ministerio del Interior –promovida por los asesores cubanos en Venezuela– infiltrar protestas pacíficas y generar hechos violentos para justificar la violencia estatal", continúa el texto, "tampoco es descartable que haya ciudadanos a los que la represión del Estado lleve a la conclusión de que es preferible lanzar piedras o cócteles molotov a un edificio estatal desde el anonimato que dar la cara en una protesta no violenta que esté condenada de antemano a ser reprimida de forma violenta por grupos militares y paramilitares del Estado".

"La responsabilidad última por los caminos que elija la resistencia a la opresión descansa en manos de los opresores, no de los oprimidos", asevera la ONG. Las acciones ciudadanas convocadas en octubre y noviembre "han sido notificadas de manera pública y con antelación suficiente a las autoridades" como para responsabilizar a los convocantes "si el Estado opta de nuevo por violar su propia Constitución y exhorta a sus cuerpos militares y paramilitares a otra jornada de violencia y represión contra ciudadanos pacíficos". Esta vez, advierten, "el mundo está observando".

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