Antes de su misión en España, el agente Fernando visitó la tumba de su "guía", Fidel Castro

El oncólogo sostiene que se acercó a la oposición para ganar su confianza y le encomendaron 'agitar' el sector médico

Imagen de un taller en la Universidad de Saint Louis en Madrid donde participó el doctor Carlos Leonardo Vázquez, el agente Fernando. (Captura)
Imagen de un taller en la Universidad de Saint Louis en Madrid donde participó el doctor Carlos Leonardo Vázquez, el agente Fernando. (Captura)

El doctor Carlos Leonardo Vázquez González, agente Fernando en su vida paralela, asegura que los "contrarrevolucionarios" intentaron captarlo para crear agitación en el gremio médico como a Yunior García Alguilera en el sector cultural. Así se lo ha contado al diario Granma, que este viernes dedica un panegírico a página completa al hombre cuya identidad destapó el pasado lunes el programa Razones de Cuba en la televisión nacional.

"Saber que se esperaba hacer en la Salud lo mismo que intentan en la cultura fue lo que hizo que mi mente estuviera abierta a la idea de que mi última misión era salir a la luz, y lo asumí como una tarea más por este pueblo, que merece la tranquilidad alcanzada en estos años de Revolución", dice al diario del Partido Comunista de Cuba.

El oncólogo holguinero explica que EE UU pretende provocar "una revolución de colores" como las que en Europa tumbaron de forma pacífica los Gobiernos comunistas del Este, y que su responsabilidad era movilizar a los sanitarios y ganar simpatizantes.

EE UU pretende provocar "una revolución de colores" como las que en Europa tumbaron de forma pacífica los Gobiernos comunistas del Este y  su responsabilidad era movilizar a los sanitarios y ganar simpatizantes

Vázquez González ha trabajado unos 25 años para la Seguridad del Estado, tarea en la que se inició, según cuenta hoy, en 1997 cuando le empiezan a encomendar actividades, tareas y proteger a los "cabecillas" [líderes de la oposición]. "De esa forma fue ganando espacio y confianza", desvela el texto. El agente estuvo, en efecto, tan cerca de la disidencia que asistió al funeral del opositor Oswaldo Payá y se mantuvo junto a Guillermo Coco Fariñas.

El oncólogo sostiene que muchos de estos líderes de la oposición acudían a él para hacerse "diagnósticos y chequeos" gratuitos para no tener que pagarlos en el exterior.

El doctor asegura que siempre supo que podía revelarse su identidad y que debía ser en el momento adecuado. "Mi decisión siempre ha estado en coordinación con mi preocupación por mis niños oncológicos, mis ancianos, y en la guía de la figura del comandante en jefe Fidel Castro Ruz".

Vázquez cuenta, en alarde de parafernalia para ser una misión de tantas en 25 años, que antes de marcharse al taller en España en el que coincidió con el futuro líder de Archipiélago y trató de acercarse cuanto le fue posible al ex presidente del Gobierno español Felipe González, que visitó la tumba de Castro en Santa Ifigenia para hacerle "el juramento de defender a la Revolución hasta las últimas consecuencias".

El médico detrás del agente Fernando – Fernando y Carlos: simbiosis de heroicidad, titula Granma como si hablara de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde– es presentado como un hombre muy humilde e hijo de obreros rodeado de una familia revolucionaria de de estirpe. A su madre debe una educación en los principios del castrismo que disfrutaba enviándolo a la necrópolis de Santa Ifigenia a conocer la historia de héroes y mártires cubanos, más que desde los libros "desde las sensaciones que provoca".

Los mismos valores parece haber inculcado él a su hijo que, en sus palabras, vive orgulloso de los ideales que defiende su padre. Eso sí, fuera de Cuba, aunque no precisa el país que lo acoge.

"Mis amigos y colegas también han sido un gran apoyo, aunque muchas personas, inclusive vecinos que me vieron crecer, durante todos estos años opinaban que yo no merecía la bata de médico", asegura. Y es que, según Granma, Vázquez es hoy por hoy un héroe anónimo que descubrimos "con grata sorpresa".

Los mismos valores parece haber inculcado él a su hijo que, en sus palabras, vive orgulloso de los ideales que defiende su padre. Eso sí, fuera de Cuba

El oncólogo reforzó las enseñanzas maternas durante su aprendizaje como doctor, cuando estuvo destinado en un campamento para "lisiados de guerra" llamado 26 de Julio y situado en el Cacahual en el que Cuba atendía heridos de la guerrilla de El Salvador, que Fidel Castro armó y asesoró en los años 70 y 80.

"Esa fue mi primera experiencia sobre lo que podía significar un conflicto y me abrió el camino a darle una interpretación real, a actuar para evitar cosas así en el futuro de Cuba. También allí conocí a muchos hombres, que dieron sus vidas por una causa justa", dice Vázquez.

El diario oficial, que no escatima elogios con afectado lenguaje –sus "ojos son más transparentes que las lágrimas que le salen cuando habla de su otro yo"–, indica que Vázquez no necesita reconocimiento por su colaboración con la Seguridad del Estado, "solo la salvaguarda del pueblo que no merece ser engañado, de una juventud que no debe ser confundida por lenguajes de sirenas".

Yunior García Aguilera hizo referencia el pasado martes a su encuentro con Vázquez en Madrid. De él dijo que apenas lo recordaba salvo por las bromas que provocó su escasa participación en los talleres. Además, menospreció su labor señalando que más bien parecía un chivato que un agente y que estas palabras no parecían ser más que una exageración del régimen.

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